Voy a volver sobre mis pasos: entro de nuevo a este medio (por el facebook).
No renuncie por mi condición sexual. Es más, jamás esperé tanta generosidad y tolerancia del Gobernador Zamora.
Renuncie hace varios días: mi desacuerdo con la gestión del Centro Cultural del Bicentenario llegó a un punto extremo. Tratar de mantener una exposición en un lugar y en el otro, la Casa Díaz Gallo, donde operamos sobre el patrim
onio, sin presupuesto, trámites demorados, y basicamente, una gestión equivocada del patrimonio provincial sospechosa, hizo imposible que siguiera en el cargo que, generosamente, se me ofreciera.
Pero quiero ser contundente en esta parte: no renuncio por mi condición sexual. Ya renunciado, una constante opinión sobre eso y las razones por las que había llegado al cargo, girando en internet, hizo que dijera públicamente quien soy y qué opino que soy; cuestión que nunca oculté: basta ver mis libros de poesía.
O preguntar donde trabajo, vivo, y coexisto con el resto de la humanidad como si fuera uno mas de ellos. Esto es un logro, aunque parezca una generosa gracia. Y si además, pusieron en mis manos el tratamiento de temas tan delicados, fue porque me dieron una oportunidad sin mirar, como dice la Corte Americana: la pertenencia a un grupo social con características presuntas, si no la capacidad con que podía desenvolverme.
Gracias Gobernador, gracias a mi gente, a la gente del Museo, gracias a los que me escribieron y siguen haciéndolo pública y privadamente, y gracias Santiago del Estero. Lo que dije lo mantengo.
Un Estado es más que su gobierno,y este Gobernador era el hilo que siempre me salvaba cuando nuestras muestras y proyectos sucumbían. Construir caminos o diques, tiene una dimension psicologica antes que material. He aqui el camino, y este es el punto en que se bifurca el mío. Muchas gracias.
Marcelo Ahumada Bulacios